Un poco de historia. La peña del rey moro

Lleva este nombre al menos desde el siglo XVI, en que se cita varias veces como paraje sobradamente conocido junto al que, por cierto, puso su campamento el prior de San Juan en la contienda de las Comunidades. La leyenda del rey enterrado la vemos por primera vez en 1612, indicando que por haber jurado no levantar el cerco puesto a la ciudad aunque muriese, le enterraron junto a ella.

No es extraño que el nombre sea antiguo, ya que, efectivamente, la serie de bloques que forman este cerro adopta un parecido sorprendente con una cabeza humana coronada con un turbante. Lástima que este capricho geológico haya resultado dando la espalda a la ciudad, lo que cuadra mal con la imagen poética del rey musulmán que vigila codicioso a Toledo, aspiración soñada y no conseguida.