Un poco de historia. Callejón del infierno.

Parece haber sido esta calle una prolongación de la del Camarín de San Cipriano, en dirección al río, cuyas casad desaparecieron y fueron cubiertas por escombros y basuras en ele declive urbano de la ciudad en los siglos XVII y XVIII. En el año 1561 vivían en ella nada menos que cuarenta y seis familias, lo que parece excesivo; tal vez comprendiera el topónimo a varios adarves, o a la plaza de las Melojas actual.

Se cuenta sobre esta calle del Infierno (aunque identificándola con la del Diablo) una curiosa leyenda, poco conocida. Enamorado cierto hidalgo llamado don Felipe de Pantoja de la Bella judía Raquel, era correspondido por ésta, pero no podía admitirlo públicamente por destinarla su familia a esposa de otro hebreo. Acudió el don Felipe a una hechicera que, mediante un conjuro, causó la muerte de Samuel, que así se llamaba el competidor. Se convirtió Raquel al cristianismo y se casó en la parroquia de San Torcuato (sería mozárabe el novio) con el caballero Pantoja; pero aquella noche, consumía un fuego infernal a la bruja.

Por cierto que la leyenda deja incólume al novio ganancioso, lo que resulta injusto a todas luces; pero no cabe exigir a un relato legendario una lección de moral.

Textos sacados de "Historias de las calles de Toledo" de Julio Porres.